Pagar deuda pendiente: opciones más recomendables

Pagar deuda

Pagar deuda pendiente es algo muy costoso. Normalmente cuando debes dinero, es porque no te sobra. En este artículo proponemos varias alternativas para conseguir devolver el dinero prestado.

Reducir gastos

Es la primera opción que deberíamos contemplar. Aunque aumentar ingresos tiene el mismo efecto, es más realista ahorrar más. Para ello, es recomendable realizar una auditoría de tus cuentas. Con ello, identificamos gastos superfluos. Estos son aquellos que no son indispensables y de los que podemos prescindir, al menos temporalmente. Un ejemplo, puede ser revisar las suscripciones a servicios, o lo que gastamos en luz y agua.

Negociar con los acreedores

A veces las mensualidades para saldar las deudas son demasiado altas. Una opción es hablar con la entidad acreedora o el particular al que debemos dinero. Las soluciones posibles son refinanciar la deuda (pagar mensualidades más bajas), aplazarla o incluso reducirla en casos más extremos (opción poco realista). En la mayoría de estos casos, la entidad que te ha prestado el dinero exigirá más intereses y es algo que debamos valorar. Si consideramos que nuestros ingresos van a seguir siendo similares en el tiempo, con esta opción, solo estaríamos aplazando el problema, no solucionándolo.

Pedir un crédito

Esta opción solo es viable si tenemos problemas de liquidez puntuales, es decir, si en un futuro cercano vamos a tener una mayor cantidad de ingresos. Además, ninguna empresa te concederña un crédito si tenemos pagos pendientes, por lo que es una opción recomendada en casos muy concretos.

Reunificar deudas

Si pagar deuda se ha vuelto imposible, una opción muy recurrida, es reunificarlas todas. Con esta salida, lo que se hace es alargar el proceso de pago, pero reduciendo mensualidades. Al final, acabas pagando más dinero. Aún así, en muchos casos, permite hacer frente a tus obligaciones financieras mes a mes.

Declararte insolvente

Aunque pueda resultar una vía atractiva, se recomienda siempre que se deje como última opción. Al declararte insolvente, puedes ser sujeto a embargo de todos tus bienes e ingresos para hacer frente a tus pagos. Solo te quedaría disponible lo equivalente al SMI (Salario mínimo interprofesional), que en muchos casos, no es suficiente para vivir, sobre todo si tenemos a terceroas personas a nuestro cargo).

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